Sáb, 18 Agosto
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La industria también tuvo su lugar en el escenario del evento retail del año de la mano de Gustavo Domínguez, director general de Campari Sudamérica.


“La economía globaliza y genera impacto local como nunca antes; las tendencias se generan y desaparecen con velocidad inusitada, la disrupción tecnológica se convierte en regla; los consumidores no son la excepción, son casi agnósticos, hay un sector de la población que se asemeja en todo el mundo y las empresas industriales de consumos masivos no podemos responder con la misma velocidad”, relató en primera instancia el integrante de Campari en el auditorio repleto de más de 1.000 personas.

Eligió varios temas para poder hablar en esta charla. El primero es el trabajo industrial por servicios, ya que “el futuro del trabajo son los servicios, la gran pérdida de trabajo es de nivel internacional fue la agricultura. Hoy el 23,5% del empleo mundial proviene de la industria; la tercerización no se refiere solo a los costos, sino que es sinónimo de flexibilidad; el ganador industrial en la globalización fue Asía, mientras que Argentina y Brasil los más afectados en Sudamérica; esto implica que todos los trabajos tienen rutinas administrativas que desaparecen, que reemplazarán por otro formato. Esto significa que la robótica y la inteligencia artificial eliminan las actividades transaccionales, el plan estratégico sin cambios industriales”.

El segundo tema a abordar en la tarde del Hotel Hilton Buenos Aires es la incertidumbre que es la realidad. “El mundo tiene incertidumbre, si la Argentina hace las cosas bien dejará de ser una montaña rusa –como dijo en las palabras de inicio Gustavo Lopetegui-. El principal problema del cambio es la velocidad y desde tiempos remotos los adivinos existieron siempre, ya que todos quisieron conocer qué pasará, pero los hombres no tienen capacidad de predecir. Los ciclos de vida de los productos y formatos comerciales se reducen. La Argentina es una guitarra desafinada y hay que ponerle las cuerdas que le faltan y eso es algo que pagamos por déficit fiscal e informalidad. Por eso no hay negocios seguros, hay negocios potenciales”, comentó Domínguez.

En total fueron 10 temas los mencionados. De manera subsiguiente, el tercero tuvo que ver con Argentina igual a planeas alternativos; el cuarto lugar la educación y justicia siempre impactan, y esto tiene que ver con que “cuando le educación pierde la carrera en velocidad contra la tecnología genera desigualdad inmediata. La robótica y la inteligencia artificial obligan a una revolución educativa real”; en el quinto puesto está el fortalecer las organizaciones intermedias, es decir, “establecen un denominador común ante el avance de los micro intereses”; en sexto el crecimiento dispar; y séptimo: la inflación como parte de la historia, ya que según Domínguez: “No es un problema para el mundo, para nosotros sí. Solo una decena de países tiene más del 15% anual. Más de 20 sufren deflación, el promedio mundial es 4,6% países desarrollados menos 0,8%. Acá cada tres meses discutimos precios y esto hace irrelevante otros elementos claves, como los gastos fijos, el enemigo 1 de la planificación. Por consiguiente, esto nos impide tener una mejor relación con las cadenas de valor. Con inflación no hay sustentabilidad ni futuro”.

Para los últimos tres puntos a tratar, quien estuvo sobre el escenario estableció que las generaciones cambiaron la cultura y que por eso “no hay que juzgar a los millennials, sino que entender y adaptarse”; que el mundo es digital, y que claramente no se inventa todo. “No todo los que se inventa es bueno, no todo lo bueno recién se inventó. El verdadero rebelde hoy, es el que se opone al cambio y si nos imponemos ante nuestros clientes, somos los rebeldes nosotros, las empresas”, detalló quien, para cerrar su charla, aseguró: “No podemos vivir 50 años atrás y ¿qué nos hace mantenernos en el mismo lugar? El orgullo, uno de los siete pecados capitales. No todos tenemos cómo cambiar lo que nos rodea, pero si nuestro microclima. No hacemos todo bien, pero tenemos que hacer más optimistas con respecto al futuro. Si argentina no es un país desarrollado es porque la guitarra esta desafinada, hacerla arreglar no va a sonar bien, pero hay que hacerlo y entre todos para poder lograrlo”.

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