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 Gustavo Dominguez Campari

 


Campari enfrenta la caída del consumo en base a un mix de productos locales e importados y así lo cuenta su director.


El Grupo Campari, con sede central en Milán, Italia, desembarcó en la Argentina en marzo de 2009, con su aperitivo emblema. Pero además tiene a Cinzano, otra marca centenaria en el mercado de las bebidas. La compañía produce localmente y también importa algunos productos en un mercado argentino donde el consumo está retraído y sufre por la inflación y la suba del dólar.

El director general para Sudamérica, Gustavo Domínguez, explicó a Ámbito Financiero cómo ve la coyuntura económica y cómo se las ingenia para sostener las ventas en un contexto adverso.

Gustavo Domínguez: La inflación es el principal depredador que tiene la Argentina. Es aniquilador de cualquier proyecto. Pero no es un problema mundial, sino local. Es como si ahora tuviéramos la peste bubónica, sería una emergencia sanitaria. Y no le encontramos la solución. Es lo peor que tiene la Argentina.

¿Cómo hacen frente a este contexto de crisis?

Venimos impulsando y recreando el mercado de los aperitivos, que hace 10 años estaba en un estado completamente distinto. Esto nos permite sortear las crisis con independencia de lo que pase en ellas. Delineamos un portafolio de productos. Básicamente somos una compañía de aperitivos, aunque tenemos algunos productos importados en espirituosas, con buena performance, como vodka Sky. Pero somos principalmente aperitivos con Campari, Cinzano, Aperol y Cynar.

¿Cayó ese consumo?

El 2018 fue un año muy complicado porque más allá de la inflación las reglas de juego cambiaron muy rápido por la devaluación. Hubo un efecto cadena y generó un ajuste muy grande desde el punto de vista del Estado que tuvo influencia en el consumo. Y nosotros nos manejamos por el consumo. Si al consumo le va mal nosotros tenemos chances de que las cosas no funcionen bien.

Sobre todo en productos que no son de primera necesidad...

La gente se va moviendo dentro de las bandas de precios. Cuando necesita gratificarse con algo a pesar de la crisis, las bebidas alcohólicas le permiten lograrlo con poca plata, con un consumo responsable. Irse de vacaciones, cambiar el auto o comprar un electrodoméstico implica mucho dinero. Hay una retracción por la crisis, pero cuando se estabilizan las cosas la gente busca una gratificación. Y ahí nuestros productos entran muy bien porque son muy gregarios.

¿Cómo tienen armada la segmentación de precios?

Aperol y Campari están en la gama premium, seguidos por Cynar, y luego marcas más populares como Cinzano o Cazalis. Luego hay un portafolio muy extenso de marcas, como whisky Old Smugler, o toda la línea Bols, y un set de importados en donde el más relevante en este momento es Bulldog, un gin premium de origen inglés que comenzamos a traer al país.

¿La devaluación afectó el consumo de importados?

En Argentina hay un consumo de bebidas que es básicamente de productos elaborados o envasados en el país, y siempre un mínimo de importados, según la cotización del dólar y la situación económica, por eso le mejor es tener un portafolio amplio para poder ir defendiéndose. Tenemos productos que pueden ser caros para este contexto, pero están en las barras de los principales bares donde por la devaluación hay una gran corriente de turistas que buscan sus marcas en cualquier lugar del mundo.

¿Qué producen en el país?

Embotellamos y producimos todos los aperitivos en la planta de Capilla del Señor, donde trabajan 72 personas fijas más otra importante cantidad temporaria. También la vodka Sky. Desde ahí producimos y exportamos Aperol y otros aperitivos al resto de Sudamérica, excepto Brasil que depende de Argentina pero tiene planta propia. Ahora que el país se volvió competitivo vendemos a Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú.

¿Cómo absorben la presión impositiva?

En todas las bebidas alcohólicas el 50% son impuestos directos. Argentina se debe una reforma impositiva seria, que no se puede hacer sin consenso. Es uno de los grandes desafíos. La estructura fiscal vigente es vieja. Las leyes laborales también son antiguas. Si hay 162 tributos diferentes es obvio que lo primero que habría que hacer revisar esto.

También se puede ver la entrevista completa en: https://www.youtube.com/watch?v=HXK8jYZ6HuY 


 Fuente: Ámbito

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